El
origen del perro doméstico (Canis
familiaris o Canis lupus familiaris)
no está completamente esclarecido. Generalmente, se acepta que proviene de
alguna especie salvaje de lobo o del mismo género que este, siendo los principales candidatos los lobos del norte y el de la India. El lobo y el hombre siempre han competido por territorios y recursos, pero mediante dicha domesticación se llegó a un punto de cooperación. Se cree que este
antecesor salvaje o “agriotipo” fue domesticado por un pueblo primitivo,
probablemente asiático, hace entre 15000 y 8000 años; usándolos como cebo para otros depredadores o aprovechando su carne y pieles. Desde aquí, se extendería a todo el mundo. El perro fue uno de los primeros animales domésticos, junto con la oveja. Su primera evidencia artística se encuentra en las pinturas neolíticas. La progresiva selección artificial, encaminada a obtener individuos especialmente preparados para tareas específicas, condujo a la aparición de numerosas razas.
Las
evidencias más antiguas de la domesticación canina aparecen en la antigua Persia,
donde se han encontrado huesos de perros domésticos que datan del siglo V a.C. Fueron
usados en la caza, la ganadería y el hogar, y también en la guerra. Se cree que
los asirios, babilonios egipcios y griegos siguieron con este patrón.
En
China se utilizaban principalmente para caza, compañía y comida. El perro es el
onceavo animal del horóscopo chino.
Se
sabe que, en el siglo IV a.C., los egipcios y los chinos conocían ya cuatro
razas distintas de perros. Numerosas pinturas egipcias muestran perros
empleados en labores de caza o de la vida cotidiana. Además, estos eran
momificados y enterrados al igual que sus dueños. En la necrópolis de Abydos se
ha encontrado una parte dedicada a estos animales. Anubis, dios más o menos
benigno asociado a la muerte y que servía como guía a los espíritus, se
representa siempre con cabeza de chacal, que es un pariente cercano del perro y
el lobo. Se cree que los egipcios podían identificarlo ocasionalmente con
perros domésticos ya que se han encontrado restos de estos en sus templos.
De
entre los ejemplares domésticos actuales, uno de los más antiguos conocidos es
el lulú o perro pomerano, cuyos restos han sido encontrados en yacimientos prehistóricos
de Europa central. También aparece dibujado en algunos vasos griegos. Los mitos
de la antigua Grecia también incluyen a los perros y son citados por autores
clásicos como Horacio y Homero. Un ejemplo sería Cancerbero, el enorme perro de
tres cabezas que guardaba la entrada del inframundo y al que muy pocos héroes
consiguieron burlar.
Desde
entonces y durante el resto de la Historia europea, los perros han sido una
constante en todos los ámbitos de la cultura. Aparecen en cuentos y fábulas (como
El perro del hortelano de Esopo, o El perro que perdió su hueso de La
Fontaine), cuadros tanto de campesinos (Cazadores en la nieve, de Brueghel el
viejo; abajo) como de reyes (Carlos III, de Goya), esculturas y mausoleos.
Es
decir, el perro siempre ha estado asociado a poblaciones humanas y prácticamente
todas las culturas poseen asociada una o varias razas de perro características.
Se lo identifica con la humildad y la fidelidad por su estrecha relación con el
ser humano.


No hay comentarios:
Publicar un comentario